CARMEN. De Mérimée a Bizet

 

Carmen, la novela corta de Prosper Mérimée que sirvió de base para la obra de Georges Bizet, fue escrita en 1845 y publicada en 1847 en la Revue des deux mondes (Revista de dos mundos —en español—) donde compartió espacio con grandes escritores como Alejandro Dumás, Alfredo de Vigny, Honoré de Balzac, Sainte-Beuve y Charles Baudelaire, entre otros.

Prosper Mérimée fue un hombre fascinado por la historia, lo oculto y las tierras místicas, probablemente la causa de su gran interés en obras de ficción, dramas psicológicos y folklor tradicional. Entre sus obras se pueden encontrar numerosas traducciones de libros rusos e ingleses al frances así como obras originales inspiradas en tierras rusas y españolas. Su afición por la España meridional es, quizá, la más reconocida pues de ésta se desprende la obra que tratamos.

Carmen está inspirada en una historia que la condesa Maria Manuela de Montijo y Teba relató a Mérimée en 1830 durante una de sus visitas a las tierras Españolas. De nombre completo, Enriqueta María Manuela KirkPatrick de Closeburn y de Grevignée, fue íntima amiga del escritor y sostuvo innumerables conversaciones con él —tanto en sus visitas como en correspondencia— donde le relataba el andar de los gitanos e historias que llegaban a sus oídos a través de sirvientes o conocidos personales.

Estos relatos despertaron gran interés en Mérimée y se dispuso a estudiarlos con fervor, utilizando como fuente el estudio de George BorrowLos Zincali: Los Gitanos de España—, donde relata usanzas y costumbres de los Romani, pueblo nómada tradicional de Europa con orígenes en regiones del norte del subcontinente indio.

Esto mismo lo confirma Mérimée en una de las correspondencias con la condesa:

«Il s’agissait de ce jaque de Malaga qui avait tué sa maîtresse, laquelle se consacrait exclusivement au public. […] Comme j’étudie les bohémiens depuis quelque temps, j’ai fait mon heroïne bohémienne.«

«Trata sobre aquel valentón de Málaga que había matado a su querida, que se debía exclusivamente a su «público». Como yo había estudiado a los gitanos durante un tiempo, he convertido a mi heroína en gitana.«

(Es importante destacar que en el original se utiliza el término bohémienne, término peyorativo que los franceses utilizaban para denostar a los gitanos, pues creían que su origen era la región de ČechyBöhmen en alemán— en la República Checa.)

En la historia, el narrador, un reconocido arqueólogo francés, conoce a Don José Lizarrabengoa, un ex militar de Elizondo, en Baztán, durante uno de sus viajes al sur de España. Éste le cuenta una historia terrible: sus amores con Carmen, una sensual gitana que se cruzó por su camino, lo apartó del Ejército y lo arrastró hacia el delito, convirtiéndolo en un bandido. Don José, ciego de amor por Carmen, toleró que estuviera casada con un bandolero llamado «El Tuerto», a cuya banda Don José se unió y con el que colaboró en emboscadas y crímenes hasta que por celos lo desafió y mató en una pelea de cuchillos.

Posteriormente Carmen se unió a un torero llamado Lucas. Don José no pudo soportar el desdén de Carmen y la acuchilló y enterró. Tiempo después, presa del remordimiento, Don José se entrega y es condenado a muerte.

La novela está dividida en tres partes, en la primera el arqueólogo cuenta cómo conoció a don José. En la segunda, Don José relata sus experiencias y en la tercera el narrador hace un ensayo sobre la cultura y el lenguaje de los gitanos.

Carmen se ha convertido en un icono mundial, así describe Mérimée a su personaje a través de la voz de Don José:

“ … su piel, de una impecable tersura, tenía tono cobrizo. Sus ojos eran algo oblicuos, pero de una forma admirable, sus labios carnosos, de bella línea dejaban ver unos dientes más blancos que almendras peladas. Su cabello era de una negrura… largo y brillante. Era una belleza rara y agreste, su rostro… se tornaba inolvidable”

 

Del cómo se transformó la novela de Mérimée en la ópera de Bizet hay poca información, se sabe que la Opéra Comique de París le encomendó una ópera en tres actos en 1872. Dos años después, habría terminado de escribir el primer acto, lo demás es historia: Carmen se estrenó en París en marzo de 1875. Tres meses después, Alexandre-César-Léopold —Georges— Bizet fallecería a los 37 años debido a su complicado estado de salud, agudizado por la depresión que le provocó la tibia recepción de su obra. Carmen alcanzaría éxito en octubre del mismo año tras su estreno en Viena.

Más allá de sus virtudes técnicas y artísticas, Carmen propone un discurso abierto a interpretaciones. Su argumento, radical para la época, eleva la emoción y los sentimientos de los personajes por encima de la esfera moral. Quizá el gran valor de la obra es precisamente éste que, liberado por la visceralidad latente en sus personajes, es capaz de someter el claroscuro del bien y el mal en virtud del abanico interpretativo de las emociones.