Mexicanos, al grito de guerra

el acero prestad y el bridón,

y retiemblen sus centros la tierra

al sonoro rugir del cañón.

 

Los lunes en cada escuela se escucha un acorde de Do Mayor acompañado de varias voces tratando de entonar la mencionada estrofa. Aún recuerdo como mi maestra de primaria me corregía en ceremonia “Eli, ponte derecha” “Eli, el codo arriba” “Eli, por favor, no dobles el dedo gordo” para culminar con “No seas irrespetuosa y canta derechita”; confieso que a la edad de seis años esto me parecía irrelevante, pero gracias a esa persistente maestra, hoy canto con orgullo (y la postura correcta) nuestro himno nacional, porqué así es, es nuestro, independiente de cuestiones sociales y políticas, los mexicanos debemos sentirnos con orgullo de serlo, parte de nuestra identidad es ello.

La época de la “Primera República Federal” se constituyó en 1824 con el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, por lo cual antes del himno conocido existieron tres anteriores; mismos que fueron quedando en el olvido por cuestiones de gustos pero sobre todo políticas; 1821, 1839 y 1850 respectivamente fueron los años de creación de estos predecesores.

Deben de entender qué después de la invasión estadounidense (1846-1848), y pérdida del territorio nacional (“pequeña” parte); no había mejor momento para un himno que logrará una unión nacional, un canto de guerra; afortunadamente no fue fácil, entre la seriedad de las convocatorias y los ganadores extranjeros de cada convocatoria, durante cuatro años, fue un fracaso.

La convocatoria que dio un ganador, en 1853, atrajo más de veinte poetas, muchos conocen la anécdota donde la novia del poeta potosino encerró a Francisco González Bocanegra durante cuatro horas y no le dejo salir horas después que le entrego un escrito debajo de la puerta, el cuál fue ganador y letra del actual himno. Habiendo ya una letra se lanzó la convocatoria para la música, siendo ganador Jaime Nunó Roca. El resultado: dos jóvenes de 29 años cada uno, disfrutaron escuchar su creación bajo la dirección orquestal del mismísimo Giovanni Bottesini (compositor y contrabajista italiano, también participó en el mencionado concurso), el 15 de septiembre en el Teatro Santa Anna.

El compositor catalán

No sé porque, tal vez es debido a la nacionalidad de Nunó o por la curiosa anécdota del escritor González Bocanegra, que es más amena de escuchar; casi no se lee o escribe acerca del compositor catalán.

Jaime Nunó Roca nació en el pueblo “San Juan de las Abesas” el 8 de septiembre de 1824, en Cataluña, España, pequeño de escasos recursos, tuvo acceso a la música gracias a su hermano que era el organista de la única iglesia en aquél pueblo, derivado de la muerte de su padre, la madre de Jaime y sus seis hermanos se mudan a Barcelona, la desgracia no paró ahí y el niño de solo nueve años pierde a su madre.

Afortunadamente los tíos que se encargan de la crianza apoyan a Nunó en sus dotes musicales, gracias a ello, ya siendo un adolescente le es otorgada una beca para continuar sus estudios musicales en Italia. A su regreso sigue desarrollando su carrera musical, nombrado Director de la Banda de Regimiento de la Reina, este cargo le lleva hasta Cuba, país donde conoce a López de Santa Anna, el entonces presidente lo invita a ocupar el cargo de Director de bandas de Metales. Jaime Nunó llega nuestro país en 1853 y lo demás es historia. Por el cambio de régimen decide mudarse a los Estados Unidos, siguió componiendo y dirigiendo. Fue invitado constantemente a México por Porfirio Díaz, como invitado de honor, a “El General” le fascinaba usar su composición en ceremonias presidenciales, Nunó muere en Nueva York el 18 de julio de 1908. En 1942, el gobierno mexicano mandó exhumar sus restos para trasladarlos a la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores, en la Ciudad de México. Ahí reposan sus restos, al lado de los de Francisco González Bocanegra.

Nació con 10 estrofas, actualmente solo se cantan cuatro, cambio que sufrió por lo altibajos de poderes políticos; musicalmente, queriendo ser precisos, no es realmente fácil de cantar, e incluso te pueden multar por cambiar letra y/o música y es considerado como el segundo más bello a nivel mundial, así que por favor, cántenlo con mucho orgullo…y bien derechitos.

Elizabeth Nava
Comienza sus estudios de piano con el compositor Daniel Díaz Espargo (titulado de la actual Facultad de Música, UNAM) para continuar en el Centro Cultural Ollin Yoliztli bajo la cátedra de la pianista Guadalupe Parrondo. Fue maestra de piano en Benning Academia de Música, Ensenada, Baja California desenvolviéndose en diferentes actividades dentro del estado. Actualmente cursa la licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de México y es parte activa dentro da la Filarmónica de las Artes.