Algunos dicen que la palabra huapango es una malformación de la palabra fandango, otros comentan que viene del vocablo náhuatl cuauhpanco el cuál significa “lugar donde se coloca la madera”, no cabe duda que surge de Veracruz, estado lleno tradiciones, deliciosa comida y música; y no solo de sones jarochos, huapangos y fandangos.

Solo que está ocasión les escribiré del Huapango de Moncayo e indudablemente para poder hablar de él, hay que abordar a José pablo Moncayo García.

Moncayo nació en Guadalajara, Jalisco, en 1912, pleno desarrollo de la Revolución Mexicana, el joven José estudio piano con el maestro Eduardo Hernández Moncada; posteriormente estudio en el Conservatorio Nacional de Música. Este gran joven pianista, apoyaba a su familia y se mantenía económicamente tocando en cafés de la ciudad así como acompañando cantantes en radio. Gracias a uno de sus maestros de composición, Carlos Chávez (Moncayo fue uno de los primeros participantes en el “Taller de Composición” junto con Blas Galindo, Daniel Ayala Pérez y Salvador Contreras), es invitado a la Orquesta Sinfónica de México a participar en las percusiones, tiempo después como pianista, compositor y director de orquesta.

Partiendo de esto, Chávez, le encarga a Moncayo una investigación de Veracruz, dando como resultado un hombre de 29 años en el puerto de Alvarado viviendo la “Fiesta del Fandango”.

Aunque el huapango es tocado originalmente con requinto, jarana, arpa, guitarra y ocasionalmente violín, José Pablo Moncayo logró con encanto transportar e incluir estos sonidos a una orquesta, podemos escuchar la arpa en el interludio y también a los violines (en algunas partes) rasgueados cual jaranas; particularmente me encanta el final donde la trompeta y el trombón dialogan cual jarochos improvisando coplas. Esta obra sinfónica evoca claramente tres sones “El Siquisirí”, “El Balajú” y “El Gavilancito”, pocos melómanos notan la presencia de otros sones, sobretodo “El Pájaro Cú”.

El 15 de agosto de 1941, se estrenó el Huapango de Moncayo en Bellas artes, con la Orquesta Sinfónica de México bajo la dirección de Carlos Chávez, fue un rotundo éxito al grado de que Chávez utilizo dicha obra en su gira por Latinoamérica quedando como símbolo de mexicanidad, mismo que con el transcurrir del tiempo se ha vuelto El segundo himno nacional.

Algunos músicos y críticos opinan que se le dio una “sobre explotación” debido que inmediatamente se usó en eventos y actos políticos como propaganda nacionalista, no solamente en los 40’s; fue usada incluso en comerciales de cerveza en los años noventa y de PEMEX en los ochentas

Blas Galindo declaró:

Moncayo no es un compositor nacionalista. El Huapango, su obra mas divulgada, constituye un caso aislado de en su producción. Trátase, en rigor, de un arreglo brillante y afortunado de sones veracruzanos. En sus restantes obras, que no son de procedencia folklórica, se advierten, sin embargo, ciertos elementos mexicanos, los cuáles imprimen un carácter peculiar a la música de este autor. Es sin duda, un mexicanismo elevado a una categoría universal. Moncayo maneja los recursos del arte de orquestar con seguridad de maestro.”

No negaré que varios músicos mexicanos no dan la importancia o el ahínco que debería atacarse cada vez que se interpreta dicha obra debido a la explotación de la misma, mucho menos considero que todas las trascripciones y arreglos hechos al Huapango son dignos de escuchar, es triste darse cuenta que una sola obra (excelente obra) opaca el trabajo prolífico de Moncayo; sin embargo los invito a dejarse llevar por ese arrebato que enchina la piel con solo escucharlo, nacionalista o no, explotada o no, pero si 100% mexicana.

Elizabeth Nava
Comienza sus estudios de piano con el compositor Daniel Díaz Espargo (titulado de la actual Facultad de Música, UNAM) para continuar en el Centro Cultural Ollin Yoliztli bajo la cátedra de la pianista Guadalupe Parrondo. Fue maestra de piano en Benning Academia de Música, Ensenada, Baja California desenvolviéndose en diferentes actividades dentro del estado.

Actualmente cursa la licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de México y es parte activa dentro da la Filarmónica de las Artes.