Emmanuel Vázquez en la Filarmónica de las Artes

Conocí al maestro Abraham Vélez cuando estudiábamos en la Escuela Superior de Música, aunque teníamos carreras diferentes (él Dirección de Orquesta y yo, Composición) coincidimos en algunas clases teóricas. Entre ellas, recuerdo los exámenes de Orquestación con duración de casi 8 horas. ¿Quién iba a pensar que precisamente ese sería mi ritmo de trabajo actual?

Por otro lado, como parte complementaria a mi formación como compositor, estudiar Dirección de Orquesta me permitió estrenar mis propias obras.

Desde entonces vi gestarse el proyecto de la Orquesta Filarmónica de las Artes al que hace poco más de 2 años formo parte como Compositor y Arreglista Residente. Pero ¿Cuál es mi función dentro de la Orquesta? Escribir la música que se tocará.

¿Es decir que toda la música que se ha tocado es de mi autoría?

No, y para aclarar este asunto voy a definir de manera sencilla 4 conceptos que están involucrados en mi quehacer musical: Composición, Arreglo, Instrumentación y Orquestación.

La composición, es la creación de una obra musical inédita, nunca antes escrita, a pesar de usar recursos preexistentes tales como escalas, acordes, ritmo, estructura, instrumentación, etc.

Por otro lado, el arreglo consiste en tomar una obra musical y escribir una variación de ésta, ya sea en estructura, acordes, ritmo, escalas e instrumentación  entre otros elementos; siempre y cuando la esencia de la misma esté intacta ¿Esencia? ¿Vamos a ponernos metafísicos? Para nada, vamos a entender “Esencia” (por el momento) como el elemento característico de una obra musical, por lo regular la melodía.

Pasamos a la Instrumentación, ya pueden imaginarse de que va esto con el simple nombre, así es, consiste en la asignación no de instrumentos sino de timbres, tesituras y funciones a los elementos que integran una obra musical, es decir, si requerimos que una melodía tenga un sonido ligero y agudo pensaremos en utilizar algún instrumento de aliento-madera(Flauta, Oboe, Clarinete…) o si por el contrario, requerimos un pasaje armónico con mayor densidad y fuerza pensaremos en alientos-metales repartiéndose las notas del acorde.

Finalmente llegamos a la parte compleja (después de la composición claro está) la Orquestación; Alan Belkin dijo: “Orquestar es componer con timbres”. No podría estas más de acuerdo, pero, para entender este arte, pensemos en lo siguiente: a dos pintores se les asigna  “colorear” una obra de arte ya hecha, ambos conocen al autor, su vida, su técnica, su esencia (lo que lo hace ser él y no alguien más); a ambos pintores se les da la misma paleta de colores, es evidente que cada uno interpreta al autor y a su obra de diferente manera por lo cual el resultado será impredecible. La obra original podría no tener relevancia pero el pintor la convertiría en algo bellísimo, y viceversa.

Dejando de lado lo alegórico y siendo práctico, particularmente considero que un buen orquestador debe pensar en los intérpretes y en el director, en saber resaltar sus cualidades instrumentales, y no me refiero al virtuosismo pueril (x notas por segundo), sino a los timbres que un músico puede brindar con su instrumento, después de todo, ellos son la paleta de colores disponible.

Una mala orquestación hace perder tiempo en intentar resolver pasajes no difíciles sino nada coherentes con los instrumentos, y ya sabemos que el tiempo es dinero. Conozco historias de terror en las que una mala orquestación de algún colega llevó a la no programación de una pieza musical.

Un buen orquestador entiende la obra, conoce su contexto, conoce a sus intérpretes, y solo resalta lo necesario, una pincelada con el oboe por aquí, un brochazo con los metales por allá, o incluso una fina línea con el corno, unas líneas rectas con las violas XD, etc.

Mi papel en la Filarmónica de las Artes es “colorear” piezas musicales para los conciertos inéditos, entre ellos puedo mencionar los siguientes Homenajes Sinfónicos: Chava Flores, Metallica, Iron Maiden, Anime-Cómic, Tangos, Juan Gabriel, Cri-Cri, Música Mexicana, entre otros, y claro, mi más reciente orquestación de la Bayadera. Y como mencioné al inicio, parte de mi formación como compositor es la Dirección por lo cual, he tenido la oportunidad de dirigir algunos conciertos de los aquí mencionados.

Por último, otra de mis actividades es la coproducción discográfica con ya 3 discos, y esto es desde la orquestación e incluso ejecución en algunos casos, hasta la grabación, mezcla y masterización (en otra ocasión les hablaré a detalle de estos conceptos) sentando las bases para un sello independiente de música clásica, un rubro olvidado por las grandes disqueras.

Gracias a todo esto, he tenido el honor de convivir con gran cantidad de músicos talentosos de todos los géneros, he aprendido de ellos, hemos crecido juntos.