Humor, pianos y un Carnaval.

En 1886 Camile Saint Säens pasaba un verano agradable en un pequeño pueblo de Austria, es ahí donde decide hacer una broma musical haciendo alusión a un Martes de carnaval, surgiendo de esto “Le carnaval des animaux” (El Carnaval de los Animales). Esta suite de 14 movimientos compuesta originalmente como música de cámara para flauta, clarinete, dos pianos, armónica de cristal, xilófono, dos violines, viola, violonchello y contrabajo; fue hilarante dentro de su círculo de amigos (al cual Franz Liszt pertenecía) logrando su objetivo ya que Saint-Säens solo la exhibiría frente a estos dejando muy claro en su testamento que dicha obra solo saldría a la luz después de su muerte, después de todo había una reputación de genio multifacético que se creó desde que tenía 4 años.

El Carnaval de los Animales se ha vuelto una obra “de cajón” para el entretenimiento familiar por la recreación de cada animal convertido en música pero ¿Qué tan complicada es para un pianista?… Bueno, la respuesta varia y no importa si es maestro, estudiante, melómano o espectador, pero he de asegurar que la mayoría coinciden, que esta obra, los pianos son parte importante y en algunos movimientos protagonistas de esta suite; para muchos pianistas esta es una obra “de las fáciles” debido que no representa dificultad técnica o ritmo. A mi parecer consta más de interpretación y técnica de base.

Imaginemos, desde el principio ambos pianos imponen con el porte y la ferocidad de un león, claro, la orquesta lleva la marcha real ¿pero qué sería sin los rugidos salidos del piano? ¿Sería lo mismo? Creo que no.

La veloz carrera de los asnos salvajes “hemionus” (oriundos de Asia) es muy clara con ambos pianos correteándose unos a otros, también se escucha claramente en “Acuario” como las peces nadan veloz y pacíficamente, “Las tortugas” caminan lentamente junto con la música de la orquesta, sin olvidar que “El Gran Final” es un recuento de toda la suite, como si fuera el desfile de todos los animales rumbo al carnaval.

Sin duda el movimiento más divertido para todos los pianistas e incluso espectadores, es la mofa de “Los pianistas”; quien no ha tenido el placer de estudiar este hermoso instrumento (“Su Majestad el Piano”, como solía decir una de mis maestras) sabrá al escuchar este fragmento, las dificultades de unos dedos atrofiados tratando de realizar los primeros ejercicios asignados por un maestro; la partitura original indica que se realice con torpeza, algunos interpretes se divierten tomándolo muy en serio dicha connotación, otros incluso descuadran el ritmo para hacer más real los errores.

Hay que tener mucha sinceridad, un toque de soberbia, y una alegría nata para burlarse de compositores e instrumentistas de la época con tal sátira, Saint-Säens lo logró de tal manera que es una obra preferida entre chicos y grandes, pianistas o no.

Elizabeth Nava
Comienza sus estudios de piano con el compositor Daniel Díaz Espargo (titulado de la actual Facultad de Música, UNAM) para continuar en el Centro Cultural Ollin Yoliztli bajo la cátedra de la pianista Guadalupe Parrondo. Fue maestra de piano en Benning Academia de Música, Ensenada, Baja California desenvolviéndose en diferentes actividades dentro del estado.

Actualmente cursa la licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de México y es parte activa dentro da la Filarmónica de las Artes.